La había estado observando desde lejos, pero todavía no la conocía... hasta que un encuentro fortuito lo convirtió en su salvador. Desde ese momento, la atracción entre Lucas y Jacqueline será inmediata e innegable; sin embargo, el pasado que él procura superar y el futuro en que ella ha puesto todas sus expectativas amenazan con destrozar su relación casi antes de que empiece. Juntos lucharán contra el dolor y la culpabilidad, pero también descubrirán la fuerza inesperada del amor. Jacqueline y Lucas se conocen en la peor situación imaginable pero a partir de ese momento sus vidas parecen destinadas a cruzarse. Ambos están pasando por dificultades, Jacqueline sufre un desengaño amoroso y Lucas tiene muchas cosas guardadas pero aunque ninguno tenga aparentemente nada en común la pasión y la atracción surgen de forma arrolladora y ambos tendrán que hacer frente a sus miedos, su dolor y sus secretos.
En gran medida todo el peso de la historia recae en los personajes y sus historias, pero la narración ayuda mucho a transportarte al libro y ha sentir. Es una pluma ligera, sencilla, directa y sin grandes florituras pero cuenta con el encanto y lo tremenda mente adictiva que hace a la historia.
Porque algo con lo que he disfrutado mucho es con el ambiente. Que todo se desarrolle en la universidad, con sus hermandades y fraternidades, sus fiestas y sus clases. Tammara Webber nos lleva a la universidad a través de sus palabras y lo cuenta con total realismo, viendo así el día a día de cualquier estudiante y haciéndola más real. Y es que pocas veces me he encontrado con un libro ubicado en la universidad y andaba buscándolo. Los personajes también son increíbles, muy bien construidos, con una personalidad compleja y una actitud acorde con la edad.
Jacqueline es un buen personaje. Es una chica normal, que se esfuerza mucho en el estudio y en sus clases de música pero que pierde un poco el norte al romper con su novio. Su carácter y la entereza que muestra ante situaciones adversas es algo que me ha encantado. También esta Lucas, inteligente, reservado, cariñoso, detallista, inteligente y con un pasado que aun le tortura. Es un amor, me ha inspirado mucha ternura y según avanzaba más me cautivaba porque es muy diferente a otros personajes. Erin es fascinante, una gran amiga y un mayor apoyo para Jacqueline, es una secundaria pero aun así tiene fuerza en la trama. Al igual que todos los demás secundarios que aportan su granito a la historia. Algunos realmente son odiosos y los querríais matar, pero otros os conquistaran. El profesor, Kennedy, los padres de los protagonistas… incluso Francis el gato de Lucas .

